Igualdad de genero para poner fin a la pobreza 8 de Marzo de 2007
Por ICAE
2007, es un año significativo e histórico para la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Es la mitad del plazo dado por los Estados integrantes de Naciones Unidas para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Pese a la firma de este compromiso y al incremento de la riqueza por la bonanza de los grandes indicadores económicos, la pobreza sigue aumentando y ella pesa sobre los hombros de las niñas, niños y las mujeres que detentan los peores índices de analfabetismo, inicio tardío de escolarización, de deserción escolar, de mortalidad materna e infantil, por desnutrición y anemia, por VIH-sida, por violencia familiar y cultural entre los cuales destacan la explotación y agresiones sexuales y los embarazos forzados; y podríamos continuar la lista infinita de vejaciones.
Sólo con voluntad y decisión política por parte de
los Estados y cambiando la orientación del gasto público, dando
prioridad a la inversión social, asegurando su seguimiento para evitar
la corrupción y llamando a los actores de la sociedad civil – entre los
cuales las organizaciones representantes de las mujeres que actúan en
nuestro país y en nuestra región - como interlocutores en la definición
y ejecución de políticas, podremos encarar de pie y de frente la
ignominia del empobrecimiento.Así, exigimos repensar los ODM y su
cumplimiento además de:
- Desagregar las estadísticas por edad, sexo, etnia, ámbito rural y urbano, para facilitar el monitoreo del cumplimiento de los compromisos internacionales.
- Mejorar con integralidad las medidas concretas para detener la violencia hacia la mujer y las niñas y niños e incluir en el concepto la esclavitud sexual, el embarazo forzado, la prostitución forzada, la unión forzada, y el trabajo domestico forzado
- Poner mayor énfasis en la prevención del embarazo adolescente y considerar la revisión de la ley relativa al aborto por embarazos no deseados producidos por violencia sexual.
- Asegurar servicios de calidad para la atención de la salud, educación y protección
Todo ello implica, poner la economía al servicio de la gente que es el principal capital de un país y tomar medidas concretas con respecto a las mujeres para detener la espiral y la reproducción de la pobreza.
La feminización de la pobreza es una realidad ¡Enfrentémosla!
Source: International Council for Adult Education (ICAE)





